LA MEDIA NARANJA

Si no creo en el destino, ¿por qué he de creer que existe para mí y para cada persona en el mundo una media naranja?
Si creo en las hadas, ¿estoy obligada a creer en las brujas? Y si tengo miedo a las brujas, ¿tengo que adorar instintivamente a las hadas?
¿Todo el mundo se merece una media naranja?
¿Todo el mundo tiene una?
¿Influirá que sólo me gusten las naranjas exprimidas?

EMPEZAR DE CERO



Vivir sin tus besos y mal.

Uno nunca termina por acostumbrarse
a empezar de cero.

VIVIR SIN RELOJ

Ya no llevo reloj.
Se ha marcado mal el tiempo
y cuento,
sin cansarme,
los segundos que me quedan
para verte.

1, 2, 3. 4…

La huella del reloj
ha desaparecido
en mi muñeca.
Cansada de tres meses estivales,
de que luego llegue el invierno
y me arrepienta del frío,
de huir de lo que siento
y escapar
y huir del tiempo.
El reloj se ríe de mí,
y yo sonrío
y mi conciencia, en el fondo,
también.

Aparento saberlo todo
(o por lo menos muchas cosas)
pero no sé qué hora es.

100, 101, 102, 103…

¿Cuánto queda para mañana?
¿Es ya la hora?