Hay un momento de indecisión
en la esquina de la escalera.
Sí, parecemos dos niños pequeños,
pero entonces los besos
no importaban tanto,
o no significaban mucho.
Sácame una moneda de la oreja,
quítame la nariz,
hazme burla con voz de pito,
canta una canción de Fofó,
enséñame a montar en bici
-pero con ruedines
y con tus brazos-.
Déjame quererte como
una niña pequeña
pero no me mientas:
mi corazón está cansado
de tanto cuento.


1 comentario:

PuBLiC eNeMy! dijo...

ohhhhh que potitaaaa (L) jajajaja me encanta el final sobre todo :)