Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.
Blas de Otero

Atrás dejo los restos,
deshechos, cristales rotos,
para aferrarme
a una nueva sonrisa.

Alguna vez tuve
ciertos amigos;
También gente
que decía quererme.
Ahora eso
da un poco igual.

Elijo vivir
aunque tenga
que soportar recuerdos,
poemas que me hablan de mí
(me duelen)
y canciones de Aute y Silvio
haciéndome ver
que antes
odiaba el invierno.

Atrás dejo los restos
irrecuperables…
pero, ¡madre mía!
Es verdad que
las cosas buenas
deberían volver
obligatoriamente.

Lo suyo, digo yo,
es vivir aunque se tenga
que recordar
(verbo inevitablemente
romántico).
Digo vivir, vivir yo,
vivir contigo,
y que la vida,
que ya sabemos
lo corta que es,
nos de tiempo y espacio
para respirar.

RABIA

¿A qué sentir la rabia contenida?
La rabia de una soledad
que todavía no te ha matado;
La rabia metida a presión
en un cuerpo frío, incapaz.

Llora. Llora. Llora
para que luego no digan
que eso es algo pasado de moda.

Una vez yo también sentí rabia
y tuve tanto miedo
que eché a correr avergonzada;
Me eché a reír porque me creía
mucho más inteligente.

Grita. Grita. Grita
para que todos sepamos
que eso nunca pasará de moda.

¿A qué sentir la rabia contenida?
La rabia de un dios
que te deja ahogarte en el mar;
La rabia metida a presión
en un corazón roto, incapaz.

LA JOVEN DE LAS NARANJAS, JOOSTEIN GARDER

¿Has oído alguna vez una historia así? ¿Cuándo has leído en un periódico o una revista sobre un hombre que jamás se convirtió en un millonario de la Loto? Lo mismo ocurre con esta historia. El cuento de la Joven de las Naranjas es como la historia de una lotería gigantesca en la que sólo son visibles los boletos premiados. Piensa en todos los boletos de la Loto que se rellenan en el transcurso de una semana. Intenta imaginártelos en una enorme habitación, tal vez necesites un gimnasio entero. Y entonces, por un espectacular truco de magia, todos los boletos que no tienen un premio de más de un millón de coronas desaparecen sin más. Después de eso no quedarán muchos boletos en el gimnasio, Georg. ¡Y sin embargo en los periódicos sólo leemos sobre ellos!