La verdad siempre estuvo ahí,
contemplándome,
pero yo la ignoraba.
Quién no intenta ignorar alguna vez
su propio sufrimiento,
saber que es difícil ser alguien para alguien
pero prometiéndose una y otra vez
que se va pensar con claridad
porque a veces seguimos comportándonos
como niños pequeños, muy pequeños.

(Sin embargo,
los paréntesis marcan un antes
y un largo después
para dejarnos boquiabiertos).

Pasó un tiempo sin que pasara nada.
Ahora está pasando algo,
y lo noto.

Golpes,
golpes ciegos,
golpes secos,
golpes que nos da
y nos quita la vida
como si fuéramos
enemigos íntimos.

Como si quisiera
despertarnos
súbitamente…
Y a ver qué pasa
después.