NOVIEMBRE



“Noviembre
puede ser una conquista”
Luis García Montero

Me sorprende
sin saber qué decir
este mes que aparece lluvioso
entre la multitud de lágrimas
y risas que me duelen.
Sube el precio
del alcohol que ya no
me protege de nosotros,
y se respira un aire
que me hace recordar
cualquier tragedia griega.
Inventamos una buena excusa
y al mal tiempo
mejor cara,
porque noviembre puede ser
una conquista
con cigarros mal apagados,
vistas a ninguna parte
o un horizonte frío
de todo lo que fuimos.

LA CONFIANZA DA ASCO

Confío demasiado.
Pienso que este invierno
no va a ser
tan frío como el anterior
y que el otoño,
que no ha empezado
con buen pie,
va a darme
una dulce tregua.

También pienso
que no hay nada malo
en que algo
tenga de nuevo un comienzo,
con subtítulos muy grandes
en blanco y negro
y Jack Lemmon
o Humphrey Bogart
rindiéndose a mis pies.

Diría que
por esta confianza
ahora se me escapa
una ligera sonrisa
pero sigo temiendo que,
por ligera,
de pronto se eche atrás.
Es un
a ver qué pasa
que me da miedo,
un
yours sincerely
que me mata,
un
te quiero abreviado
que me da nauseas.

Es todo
lo que rechazo
y,
sin embargo,
me acecha
hasta ponerme
los pelos de punta.

UNA BUENA EXCUSA


Hay ya demasiada literatura hecha con lágrimas, pero una no se cansa nunca de escribir cuando llora, así que hay que aprovechar las ocasiones tristes -y el otoño- para poder decir en voz alta: ¡Soy poeta!

Y, lo mejor de todo, es que te verán con los ojos llorosos y tendrás más credibilidad.


LA QUE AVISA NO ES TRAIDORA


Si un día me pierdo
-o me alejo-
por lo menos
echaré migas de pan
por el camino
para no pasar
desapercibida.

DUDO, LUEGO ¿EXISTO?

Cuando un porvenir se aleja,
viene una duda
y me habla del destino.
Me miente con palabras
que son sinceras
pero que a mí me resultan
ruines.

Son los años que no tengo,
la vida que quiero tener,
los viajes que aún no he hecho,
el libro, a medio terminar,
encerrado en mi ordenador.

Un supuesto día
podría dejar de ser yo
pero también sería dudosa.
Es como volver a
escribir con ese lápiz sin punta
fumar tabaco rubio
bajarse sin chaqueta ciertas noches
hablar alto en una iglesia
hacer fotos a un Velázquez
saber que no es el definitivo
pensar que no habrá nadie igual
intentar otra escapatoria
mentir por acertar…

Si reitero,
decidle de mi parte
que le quiero.
Qué importa
lo que pueda ser
o parecerte
cuando estamos juntos.

Ahora está lloviendo
y tú no estás conmigo.

Qué importa
si huelo bien,
si te escucho
o suelo adivinar tus pensamientos.

Ahora hace frío
y tú no estás conmigo.

Qué importa
lo que pasa por mi cabeza
si te veo
o te beso.

Ahora es él,
es él,
porque tú no estás conmigo.