MATANDO EL TIEMPO

Sólo quiero
que todo esto pase pronto.
He sucumbido al placer
de añorar por puro vicio
y ahora siento la necesidad
de arrepentirme de ser tonta,
de creerme a veces lista,
de querer que me quieras porque sí.

Que pase. Que se entierre
bajo piedras, tierra, barro
y el odio de las cosas
que nunca consigo decirte.

Que el tiempo pase y yo pase
por encima de su cadáver
y reviente el ataúd
lleno de desperdicios y de miedo.

Está pasando.
Se va a pasar pronto.
Voy a pasar pronto.

Ahora que lloro, con música,
en la ducha, poéticamente,
no me importa que sepas
todo lo que te niegas a creer.
Mañana, este tiempo habrá muerto
y recorreré el cementerio
enlutada pero sonriente,
temiendo (¡ya era hora!)
lo mejor.

VITAM EST

La vida,
esa mala jugadora.
Experta en altibajos,
en cumbres borrascosas,
en puentes de Manhattan
y de Madison.

Enamora a los optimistas,
caduca a los necios,
vence al suicida.

La vida,
contraria a la muerte
y al escepticismo,
suena mejor en latín
y en acusativo.

Pienso en esta superficie
turbia, opaca,
llena de caos,
ciudades, mundo…
Y sonrío, porque la vida
todavía puede ser
mucho más que todo eso.