Me río yo de los mediocres.
¡Somos tan graciosos…!
Correteamos alrededor
de los sublimes
portadores de éxito y gracia.
Nosotros los mediocres,
tenemos nombres
de actores secundarios
y somos artistas
muy a nuestro modo.
No creemos en
pirámides sociales,
escalas
o elitismo:
Uno se conforma siempre
con ser menos mediocre
que el de al lado.
Los mediocres
no ganamos la lotería,
no coleccionamos sellos,
no jugamos al golf
ni solemos ir al Café Central.
En cambio,
tenemos algo de bohemios,
sabemos francés
-algunos se atreven
con el chino-,
no hacemos ascos
al vino malo
ni al ron bueno,
y reivindicamos
la mediocridad
porque últimamente
está siendo rechazada.
Nos confundimos
entre la multitud,
pero en realidad somos
un grupo aparte.
No es que no queramos
relacionarnos;
Es que esta sociedad
de este siglo XXI,
pretende una perfección
en la que no encajamos.
¡Somos tan graciosos…!
Correteamos alrededor
de los sublimes
portadores de éxito y gracia.
Nosotros los mediocres,
tenemos nombres
de actores secundarios
y somos artistas
muy a nuestro modo.
No creemos en
pirámides sociales,
escalas
o elitismo:
Uno se conforma siempre
con ser menos mediocre
que el de al lado.
Los mediocres
no ganamos la lotería,
no coleccionamos sellos,
no jugamos al golf
ni solemos ir al Café Central.
En cambio,
tenemos algo de bohemios,
sabemos francés
-algunos se atreven
con el chino-,
no hacemos ascos
al vino malo
ni al ron bueno,
y reivindicamos
la mediocridad
porque últimamente
está siendo rechazada.
Nos confundimos
entre la multitud,
pero en realidad somos
un grupo aparte.
No es que no queramos
relacionarnos;
Es que esta sociedad
de este siglo XXI,
pretende una perfección
en la que no encajamos.