
El Amanecer sonríe
pero no está contento.
Los demás
lo contemplan atónitos:
“pero, ¡si eres precioso!”;
Sin embargo,
el Amanecer sigue brillando
de forma hipócrita,
nunca para sí mismo.
El Amanecer
quiere ser perfecto,
y eso que le han dicho
que no hay nada más bonito
que el amanecer.
pero no está contento.
Los demás
lo contemplan atónitos:
“pero, ¡si eres precioso!”;
Sin embargo,
el Amanecer sigue brillando
de forma hipócrita,
nunca para sí mismo.
El Amanecer
quiere ser perfecto,
y eso que le han dicho
que no hay nada más bonito
que el amanecer.