AMANECER ENGAÑOSO


El Amanecer sonríe
pero no está contento.
Los demás
lo contemplan atónitos:
“pero, ¡si eres precioso!”;
Sin embargo,
el Amanecer sigue brillando
de forma hipócrita,
nunca para sí mismo.

El Amanecer
quiere ser perfecto,
y eso que le han dicho
que no hay nada más bonito
que el amanecer.

SECRETO A VOCES

He descubierto
lo fácil que es guardar
secretos
y lo difícil que es olvidarlos.
Nunca me ha gustado
tener que ocultar mis
sentimientos,
sobre todo si son inocentes
-o poco pecaminosos-,
pero ahora me limito a sonreír
y esperar que todo pase.
Que pueda recordarte
como algo normal,
algo de mi vida común
y sencilla
y estresante.
Que sepa olvidarte.
Que echarte de menos
no sea otro secreto más.
Por lo menos no ahora.

Creo que eres
consciente
del secreto que estoy guardando.
No me preocupa,
porque sé que tú también
sabrás mantenerlo.
Mantengamos,
entonces,
esas voces de nuestra
imaginación
que nos dicen que esto le pasa
a mucha gente,
y que el pensamiento no tiene
barreras,
y que por eso la vida entera
es un secreto a voces.

TRIÁNGULOS



Únicamente
no busques promesas,
ni reglas
que luego puedan
confundirte.

Los triángulos
son tan sencillos…
Y sin embargo
hasta el más lúcido
es incapaz de manejarlos.
Manejar
un triángulo
y
sus vértices.
Los vértices se
acomodan,
algunos se consideran
opuestos,
otros simplemente
se desligan poco a poco.

El 3 siempre
ha sido un número raro,
triangular
y que duele.
El 3 hace mentir,
y amar,
y suspirar.
Los vértices suspiran,
siempre
unos más que otros.
Un vértice sufre también
más que los otros,
no se sabe muy bien
por qué.
La geometría es así.

Es mejor
no buscar nunca promesas
entre vértices,
ni reglas entre triángulos
que luego puedan
confundirte.

ES OBVIO

Dentro de poco a lo mejor
no te acordarás
de mí.
Sabrás que añoras cosas
pero exactamente
qué, o a quién,
no te importará.
A veces olvidamos
lo más sincero
y huimos de un sentimiento...
¿Por qué?
No lo sé.
¿Para qué?
No lo sé.
Para vivir, para descansar,
para no echar de menos
lo que obviamente
nos importa.
Tragamos saliva
y esperamos que todo
pase rápido.
Sabrás que añoras cosas
aunque sin nombres
ni equivocaciones.
A veces olvidamos
lo más sincero,
si no por cobardía,
por ser lo más fácil.

PARTIDA PERDIDA

Una decepción
no es igual
que una derrota.
La decepción
dura más
y además
implica que
haya algo
o alguien que
te decepcione.
He perdido.
Pero no quiero
perderte.