SHREK

Escapas de este mundo
sin saber muy bien adónde ir.
Huyes de lo material,
de la privatización,
del humo del consumo
y del “hoy pago yo”.

A veces suenas tan
distante que pareces
otra persona,
y sueñas con tanta
fuerza que parece que algo
puede llegar a cumplirse.

Las gentes, las personas,
la gente, esa persona,
te miran deprimidas.
¡No saben que tú también
te señalas con el dedo
pensando que eres diferente!

Parece que has vuelto
a la ciénaga donde naciste,
sin políticas, sin excusas,
sólo barro y palabras.
Por fin puedes sentirte
un ogro de la sociedad.


FACTURA DE AMOR

Para Sofía y su teléfono
...
¿Cuántas veces no has tenido el ansia
de repetir esas necesidad biológica?

Con el teléfono en la mano, llegas a dudar.
Entonces aparece tu Pepito Grillo y te previene:
“¿No te parece que hoy ya has hablado demasiado con él?”

Te duermes intranquila con el teléfono bajo la almohada
y al día siguiente, nadie sabe por qué,
tu Pepito Grillo ha muerto.

Al entierro van una factura telefónica
y un amor adolescente.

ESTOY EN UN CUADRO DE MIRÓ

Entre lo que él llama pájaros
y sus numerosas estrellas infantiles,
me contemplo,
aunque no soy yo y en realidad
no parece nadie,
en un cuadro de Miró.
Un poco de verde,
bastante negro o morado...
Las mujeres nunca le hemos
gustado demasiado,
por eso me fijo y me insinúo
a mí misma como uno de esos
garabatos, formas anómalas,
que me recuerdan tal vez
a estados de mi bienestar actual,
yendo de un lado a otro
sobrecogiendo al espectador.


Y si estoy en un cuadro de Miró,
que me perdone
por haberme entrometido.