VENCERÉIS PERO NO CONVENCERÉIS

Qué irritantes esas formas vuestras
de decir lo que pensáis
a base de golpes
y hojas afiladas.

La historia alguna vez me ha hecho llorar
y sólo se me ocurre,
por cierta impotencia,
odiar vuestros ideales tan necios.

Una bandera dice más
que mil palabras.
¡Qué triste!
Mi democracia me rechaza
porque no pienso en rojo y amarillo.



ATRÁS QUEDAMOS NOSOTROS

Hemos dejado poco a poco
de ser nosotros
y cada vez más
cada uno
es cada cual,
con sus propias manías,
sus aspiraciones,
sus sueños perdidos o
reencontrados.

El pronombre nosotros
ya no existe.

Ahora estás tú,
y él,
-si acaso yo-,
y cada vez más separados
nos hacemos gente corriente,
numerosa,
de esa que piensa tanto
en el futuro
(triunfar... ser alguien...
esas cosas que suenan tan bien).

Hemos dejado atrás algo,
no sé muy bien lo que es
pero huele a sonrisa
y sabe aún mejor.
Hemos dejado poco a poco
de ser nosotros
para cada vez más,
cada uno
ser cada cual.

NOCHES EN JÁVEA. SEGUNDA PARTE

Recuerdo la luna que
parecía un espermatozoide
con esa cámara de fotos,
y el tractor –o lo que fuera-
que pasaba por la playa
ignorando nuestra presencia.
Recuerdo nuestros cánticos,
las risas,
alguna que otra conversación
más o menos trascendental,
algún abrazo,
la música del verano...
Recuerdo la obsesión
por la arena,
las siestas necesarias
para el mal descansar,
el deseo de libertad
y libertinaje,
los versos de Sabina
repetidos y aprendidos,
la fresa o la menta
en nuestras bebidas preferidas...

Y la noche, en el paseo,
enfrente de los hombres
que hacen caricaturas.

Y la noche, en el paseo,
olvidando un poco, sólo un poco,
la vida en Madrid.


DIME QUE ME QUIERES



(A Tequila, por esa canción)

Es tan fácil como dos palabras
y un susurro.
Es tan fácil como aquí y ahora
esperando que nunca llegue mañana.

Y puede ser que un día lo digas
y mi cuerpo se haga un poco más grande,
un poco más feliz,
y mi mente huya y se atreva por fin
a luchar contra todo.

Es tan fácil como decirlo,
sin miedo,
¿tienes miedo?,
sólo yo soportaré el peso de esas palabras.
Es tan fácil como aquí y ahora
esperando que nunca llegue mañana.

NOCHES EN JÁVEA. PRIMERA PARTE

Me fascinaba tu aliento
a alcohol de viernes por la noche.
Un abrazo,
únicamente un abrazo
para saber que no hicimos nada malo,
ni pensamos en nada
porque no existe el arrepentimiento.

Dos desconocidos hambrientos
y un idioma en común:
Los besos.

RESACA



Mi cuerpo,
perfectamente harto de Vodka,
se ríe de mí,
que no conmigo,
ante aquello que dicen algunos
de que el alcohol cura las heridas.
Pues resulta que las heridas escuecen,
y las agujetas duelen,
y además tengo sed,
¡mucha sed!
pero lo único que me apetece
es sentarme
y leer poesía.

No entiendo nada.

SIN PASADO

Con la última calada
esperas al invierno
para enamorarte más deprisa
o para caer poco a poco.

La frialdad inunda
lo que un día fuiste
y ni siquiera tu corazón
se atreve a querer sin querer.

El pasado no importa.
Tu otro yo está esperándote
en ese balcón
que siempre fotografiabas.

Ya oyes el rumor del tren
que se acerca para despertarte;
Por fin, sin mirar atrás,
sin nada que perder, avanzas.


RUTINA INTERRUMPIDA

Te levantas temprano,
el mismo café de siempre,
un sobre entero de azúcar,
te vas sin lavarte los dientes.

Llegas al trabajo,
la cara de tu jefe,
charlas con los compañeros,
otro café o algo de comer.

En casa toca ducharse,
curso de inglés o deporte,
después fiesta o descanso
y quizás ver la televisión.

Te levantas temprano,
el mismo café de siempre,
un sobre entero de azúcar,
te vas sin lavarte los dientes...

Y de repente...

Crisis económica.
ETA.
Palestina.
Incendios.
Maltratos.

Llegas al trabajo,
la cara de tu jefe,
charlas con los compañeros,
otro café o algo de comer.

Guerras.
Hambre.

Después fiesta o descanso.

NUNCA MÁS

No permitas nunca más que me olvide
de tus besos,
tan reales como inciertos,
pues mañana es mañana
pero hoy me quedo con ellos.

Que la noche me niegue tus caricias,
que el día me impida verte despierto,
pero nunca, nunca más,
me olvidaré de tus besos.

RELACIÓN DE PALABRAS

Primero estás cuerdo.
Luego estás loco porque estás enamorado.
Después, vuelves a estar cuerdo cuando te das cuenta de que estabas loco por estar enamorado.
Ahora estás enamorado, y lo demás está de más.


CAPRICHOS

El capricho del día
es vestirte de mi secreto.

El capricho de la noche
es, simplemente, escondernos.

UN SUEÑO CONTIGO

¡Por fin pude robarte un beso!
Parecía una niña pequeña
con su juguete nuevo.
Fui sonriente durante todo el camino
hacia mi casa, y cuando
me metí en la cama,
me negué a soñar.

Porque con momentos tan reales,
contigo, a solas,
de noche y tus manos,
los sueños deben esperar.